Mucho ruido y pocas nueces en la educación actual

“Si siempre haces lo mismo, solo obtendrás lo que ya tienes. Si deseas algo nuevo, haz algo diferente. ”Sigmund Freud

Ya es una constante que sólo determinados países tenga resultados de excelencia en la prueba PISA (“Program for International Student Assessment”), que evalúa las competencias en lectura, matemáticas y ciencias, de estudiantes de 15 años de edad y se aplica cada tres años desde el 2000. 

En él participan los 34 países miembros de la OCDE. Es un examen que está muy bien estructurado, cualquiera puede comprobarlo
revisando los reactivos liberados que están en internet; sin embargo, está diseñado para que el alumno tenga que leer mucho antes de llegar a la cuestión, de manera que si no tiene buena lectura de comprensión, le será muy difícil entenderlo y por tanto contestar correctamente.

Es también una constante que, cuando se dan a conocer los resultados, una serie de analistas se dedican a estudiar los fenómenos que se conjuntaron en los países mejor evaluados. Posteriormente los estructurarán, los transcribirán en textos sesudos y densos y acabaran dictaminando lo mismo de siempre, que hay que hacer un cambio en los diferentes planes de estudio. Cambios que casi nunca toman en cuenta la idiosincrasia de los países peor evaluados,  ni sus carencias o sus peculiaridades, para que al final, esos programas nuevos acaben siendo una copia burda de los de los países desarrollados y sin que exista nada en común con ellos. 
Hay tantos estudios, tantos análisis y tantas propuestas sobre la educación, que uno se pregunta, por qué determinados países tienen resultados tan pobres, si se siguen las recomendaciones de estos especialistas, se cambian las metodologías, se capacita a los maestros y se implementan estrategias a diestra y siniestra.
Normalmente, cualquier cambio en la educación está pensado para lograr mejores resultados en el aprendizaje de los estudiantes, no obstante esto no parece ocurrir, ya que siempre son los mismos países los que tienen los mejores y los mismos lo que aparecen peor evaluados en la mencionada prueba PISA.
Hay un dicho mexicano muy sabio que dice: 
“Para qué son tantos brincos estando el suelo parejo”.
Este dicho le viene muy bien para lo que está pasando en educación, ya que los expertos buscan sin descanso la fórmula mágica que provoque resultados de excelencia que nos iguale a países como Finlandia o Corea, sin que palabras como exigencia, esfuerzo, o perseverancia tengan presencia en su vocabulario.
No puedo entender que haya tantas disertaciones recientes alrededor de la educación, en las que tratan de evitar aquello que le haría un bien a los estudiantes: estudiar y aprender, que finalmente son los dos componentes principales Tampoco entiendo que existan tantos tratados que eludan la importancia de la formación del maestro y su actividad principal: enseñar
La educación es un proceso que conlleva un desarrollo interior, por tanto modifica intrínsecamente al ser humano y lo perfecciona. Esto implica una serie de actividades que suponen voluntad, trabajoestudio y muchos otros valores que van aparejados al aprendizaje de los conocimientos y eso aplica, tanto al maestro como al alumno.
Queremos enseñanzas divertidasmaestros light, pero con resultados de primer nivel. Es como querer campeones olímpicos con entrenadores y entrenamientos buena onda y divertidos.  
Si queremos mejorar la educación, y lo saben muy bien los maestros y los padres de familia, hay que empezar por respetar los procesos que exige. Si queremos que el alumnos lea bien, hay que ponerlo a leer y a interactuar con muchos textos, analizándolos y desmenuzándolos hasta apropiarse de la idea y posteriormente transmitirla sin titubear.

Así también, para que el alumno sea bueno en matemáticas tiene que hacer muchos ejercicios y problemas; y lo mismo ocurre con cualquier otra disciplina, ya que todos sabemos que para que un jugador, un pianista o una bailarina sean buenos es su profesión, necesitan horas de esfuerzo, entrenamiento y perseveranciaNadie puede ser un virtuoso sin ejercitarse.  

El único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo es en el diccionario” Donan Kendall (Ex CEO de Pepsi Cola)

Existen demasiadas frases hechas, palabras pedantes y miles de tratados sobre cómo educar, sin que nada de eso se refleje en un verdadero aprendizaje o una formación en valores que perfeccione al estudiante. Si seguimos por ese camino acabaremos teniendo alumnos incompetentes, superficiales y  sin mucho contenido, que se aburren con facilidad, incapaces de leer o escribir correctamente y además desmemoriados

Creo firmemente que a la educación actual le están sobrando tantos tratados para enseñar, tantos expertos que no han dado clases nunca y tantas recomendaciones de especialistas que no son docentes.
A la educación le están sobrando tantos cambios y para no enfrentar la realidad. A la educación le hace falta recuperar su verdadera misión. En la educación actual hay mucho ruido y pocas nuecesPetra Llamas García

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 13 de diciembre del 2013. petrallamasgarcia@hotmail.com
. Twitter: @petrallamas

Comentarios

Heriberto Prieto Zamudio ha dicho que…
Muy acertado, las condiciones actuales con las cuales pretenden cambiar el rumbo de la educación son totalmente cuestionables en cuanto a las propuestas que partan de una investigación comparada entre las naciones y el nuestro. Pierden de vista que nuestra nación está compuesta de diversidad cultural, social y económica que al pretender buscar soluciones genéricas y callando a los a los actores reales del conocimiento práctico. Generando reformas efímeras que deterioran la capacidad de crecimiento en el desarrollo de los estudiantes. Ese es el México que se quiere dividido, apático,indiferente, egoísta y sin capacidad de crítica por todos sus habitantes. Que pierdan la capacidad de unidad y lucha por el bien común.
Formar ciudadanos light conlleva a tener ciudadanos de amor de los dientes para afuera, sin verdadero amor patriótico.
Petra Llamas ha dicho que…
Muchas gracias por tu inteligente comentario, Heriberto. Saludos cordiales