Colegio Santa Rosa en Huesca, España

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domingo, 7 de abril de 2013

La pedagogía de lo fácil y lo lúdico


“El propósito primordial de la educación liberal es hacer de nuestra mente un lugar agradable en el cual pasar nuestro tiempo libre”. Sidney J. Harris
Autoridades educativas, profesores, padres de familia y la sociedad en general coinciden en que el actual sistema educativo no está funcionando, y los resultados saltan a la vista, pero no sólo por
los exámenes nacionales o internacionales, cuyos resultados nos avergüenzan como país, sino también por las generaciones que están egresando de los diferentes niveles educativos, cada vez peor preparados y con mayores lagunas de aprendizaje, a las que hay que agregar una conducta inmadura. Sin embargo, creo que, además de darnos cuenta de este evidente fracaso, todos intuimos el origen del mismo.

Hasta la fecha, casi toda la culpa, por la baja calidad educativa, se la han llevado los maestros,
compartiéndola en menor grado con las familias y, en mucho menor grado, con las autoridades educativas, pero nadie se ha atrevido culpar a los alumnos con su actitud pasiva y poco comprometida, ni a la ideología que se ha enquistado en nuestro sistema educativo y que promueve una educación light y lúdica, que iguala a todos en la mediocridad, despreciando los contenidos, el valor del esfuerzo y la disciplina. Según Savater: “Si se trata a alguien como idiota, lo más probable es que, si no lo es, llegue muy pronto a serlo”.


La nueva pedagogía trata a los niños como si fueran indefensas criaturas a las que no se les puede exigir nada que no les agrade, so pena de infringirles un grave trauma que tardarán años en superar y, para que el concepto quede más claro, se encargarán de recordar los terribles métodos de la educación tradicional negando cualquier logro de la misma, sin considerar que los padres o abuelos de los actuales estudiantes fueron educados así y el resultado no fue tan malo.

La idea es que el niño, que se convierte en el centro de toda la actividad educativa, vaya a la escuela a aprender jugando, mientras que el maestro se convierte en una especie de ayudante obligado a motivar y hacer grata su clase, bajando también su nivel de exigencia ya que aprender se ha vuelto un objetivo secundario, superado con creces por el de socializar y pasarlo bien. 

Los contenidos pierden importancia y serán las actividades o la practicidad del aprendizaje lo que privará, además de que tampoco importará demasiado ya que de todas formas nadie reprobará. Los alumnos egresarán sin los conocimientos necesarios, pero lo que importa es que egresen, y con ello las estadísticas no se verán tan pobres.


La escuela está perdiendo la oportunidad de enseñar a los niños que en esta vida todo lo que obtendrán será gracias a su esfuerzo y trabajo, enseñarles a tolerar la frustración, enfrentándolos al fracaso y ayudándolos a levantarse una y otra vez para superar los obstáculos, pero lo cierto es que si nadie reprueba, esta enseñanza pierde su sentido

Urge enseñarles que el acto de aprender requiere la intervención de la voluntad, el ejercicio de la responsabilidad y la laboriosidad, y será justamente todo eso lo que los ayudará a madurar y fortalecer su personalidad.


También están perdiendo la oportunidad de educarlos en el respeto a los maestros y a sus compañeros, porque, si bien es cierto que acoso escolar ha habido siempre, nunca como ahora se ha disparado el fenómeno y, de simples bromas, se está pasando a la crueldad y el daño emocional grave. Las normas y la disciplina son las que deben imponerse en estos casos y los alumnos deben cumplirlas y asumir las consecuencias de sus actos, porque en la sociedad también existen reglas y el día de mañana se las harán cumplir, se traumen o no. 

La educación supone el perfeccionamiento intelectual y moral del ser humano. Todo esto es de sentido común, pero desgraciadamente se está diluyendo en los centros escolares y es tiempo de rescatarlo y ejercerlo.  Decía Freire que “Enseñar a pensar es una de las principales tareas de la educación intelectual” y tiene razón, pero con la nueva pedagogía resulta difícil puesto que los conocimientos no son lo prioritario y una condición para enseñar a pensar es tener contenidos sobre los que pensar; de la misma manera que no podrán “aprender a aprender” si no tienen la materia prima para ello. 


Es cierto que con motivación y afectividad el niño aprende mejor, pero sin perder de vista que estudiar y aprender son tareas que requieren esfuerzo y disciplina. Kant decía: “No se puede educar a un niño sin contrariarle. Para poder ilustrar su espíritu hay que formar antes su voluntad”.

No es un secreto que la educación de calidad empieza con la calidad de sus maestros, sigue con la buena disposición de los alumnos hacia el aprendizaje y se fortalece con el apoyo que las familias le brindan a ambos; pero es evidente que no se están dando esas tres condiciones, así que haría falta trabajar a fondo en la formación inicial y continua de los maestros, en la actitud de las familias como primeras formadoras de sus hijos, en responsabilizar a los alumnos y que recuperen el valor del esfuerzo, pero sobre todo revisar la ideología de una pedagogía fácil y sin consecuencias, en la que se sustenta la educación actual. 

Según J.Stuart Mill: “Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hará lo que sí puede”. Petra Llamas García


Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 5 de abril del 2013. petrallamasgarcia@hotmail.com,  Twitter: @petrallamas 

12 comentarios:

  1. Excelente articulo!! Exactamente lo que debemos no solo asimilar sino poner en practica, que las redes sociales y el conocimiento están a la mano solo se necesitan más artículos como éste e información y práctica. Felicidades.

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    1. Muchas gracias, Viktoria, valoro mucho tu opinión.

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  2. Interesante el articulo, concuerdo con usted.. lo compartiré con mis compañeros

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  3. Un artículo muy actual y en contexto con el país en el que vivimos; aunque creo fervientemente ahora que tengo la fortuna de ser madre, que la cadena comienza en el hogar, y si los padres no educamos a nuestros hijos y les inculcamos y mostramos los valores de vida, y los formamos en y con convicciones dados entre otras cosas ejemplos de uno mismo, todo lo demás son los resultados.

    Soy testigo de la falta de respeto que tienen muchos niños, adolescentes y adultos hacia sus semejantes y docentes, lo peor es cuando esos semejantes y docentes se los permitimos.

    La buena noticia, es que también conozco a muchos que hacemos lo posible por seguir formando personas de bien.

    Saludos cordiales.

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    1. La felicito, maestra Jazmín, se necesitan más maestros como usted. Saludos cordiales

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  4. Que buen articulo.
    Saber que últimamente el sentido de educar se ha enfocado por otras partes no tan fundamentales como lo es hacer una pedagogía exigente, que no se conforma no solo con llenar al educando, con contenidos exigidos por la sociedad en la que vivimos hoy en día si no hacer una reflexión y llenar de retos en los cuales el aprendizaje logre cumplir estos mismos de una forma mas eficaz.

    Una vez sabiendo la carencia de lo que sufre nuestra educación, hoy en día es necesario poner de nuestra parte, para lograr esa educación tan anhelada.


    Muchas Gracias

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    1. Muchas gracias a usted por esta reflexión tan inteligente. Saludos

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  5. Excelente articulo, concuerdo en su totalidad aunque en estos tiempos es complejo que se entienda la realidad del.contexto nacional por nuestras autoridades y que las familias se encuentran en las condiciones económicas, salud y valores con respecto a la importancia de la educación como las naciones del primer mundo.
    Si los alumnos son irrespetuosos con los Profesores es porque reciben comentarios negativos sobre el actuar de ellos por sus padres.
    Si los alumnos no quieren aprender es culpa del docente por no saber motivar o trabajar con su estados emocionales, cuando en casa la precariedad económica y de los trabajos de sus padres para atenderlos y de pasar más tiempo con sus hijos.
    Si queremos exigir como maestros recibimos ataques de los padres de familia por no querer aprobarlos con entregar un trabajo por todo el curso escolar y las autoridades educativas nos consideran faltos de competencia por no encontrar la forma de aprobarlos.
    El sistema educativo tendrá su momento en que colapsara en que los padres veram hijos con mayores problemas sociales y lo peor es que el gobierno tendrá la mayor carga de desempleados sin las competencias que demanda.

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    1. Muchas gracias, Heriberto, por tu comentario, has narrado muy bien el panorama de la educación actual. Saludos cordiales

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  6. Una joya de opinión Mtra, estoy en perfecto acuerdo que se han encargado de satanizar cualquier practica que exija el esfuerzo que en casa no se plantean.

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Gracias por tus comentarios