El día del niño


La primera felicidad de un niño es saber que es amado”. Don Bosco
Este 30 de abril se celebrará de nuevo en México el “Día del niño”, otra fecha destinada al consumo y a hacer sentir bien a aquellos que tendrán festejos y recibirán regalos. Otro día que será desperdiciado para
sensibilizar a la sociedad de la enorme cantidad de niños que no sólo no tendrán regalos, sino que pasarán esa fecha sufriendo vejaciones e injusticias o sumidos en la más vergonzosa pobreza.

La historia del día del niño inicia el 20 de noviembre de 1952 cuando se reunió la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de ratificar los Derechos Universales del Niño.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) eligió el 20 de noviembre para celebrar el Día Universal del Niño, dejando en libertad a cada país para elegir la fecha más conveniente para celebrarlo. 


En México se celebró por primera vez en 1924, siendo Álvaro Obregón el presidente de la República y José Vasconcelos, titular de la Secretaría de Educación y se eligió el 30 de abril porque ese día nuestro país aceptó formalmente la Declaración de los Derechos de los niños.

En dicha Declaración quedan plasmados derechos fundamentales que se deben salvaguardar, como el derecho a la educación, que se encuentra en el Artículo 28. También se habla del tema del trabajo infantil en el Artículo 32 o el del maltrato en el Artículo 19. 

No obstante, a pesar de que se haya establecido en un documento tan importante, aún hay mucho trabajo por hacer. Los niños siguen dejando la escuela para trabajar y continúan sufriendo diferentes formas de maltrato, tanto en su casa como en la escuela, que son lugares donde deberían tener una mayor protección. Según un comunicado de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) seis de cada 10 niños, cuyas edades oscilan entre uno y 14 años, sufren acciones de violencia que lesionan su dignidad. 

Cuando se estableció el 20 de noviembre el Día Universal del Niño, la consigna fue que ese día se dedicaría a la armonía y comprensión entre los niños del mundo y que se realizarían actividades encaminadas a desarrollar el bienestar y los derechos de los niños. Sin embargo, es un día que se celebra de una manera superficial, con fiestas, consumo desbordado y mucho ruido, como queriendo opacar las voces de tantos niños explotados, marginados y a los que se les ha quitado la infancia.

El 30 de abril debiera ser ocasión para tomar conciencia de la situación preocupante en la que viven millones de niños en México y en el mundo. Ocasión para desarrollar, tanto en la escuela como en el hogar y en los medios, el altruismo y la empatía hacia los niños y adolescentes menos afortunados. Debiera ser un día de análisis, evaluación y también de rendición de cuentas por parte de las autoridades en lo que a la niñez se refiere.

Por otro lado, los padres podrían aprovechar este día para compartirlo con sus hijos, dedicarles tiempo y atención, sin necesidad de regalos, y hacerles ver lo afortunados que son porque sus derechos sí están siendo respetados; pero sobre todo, hablarles de la responsabilidad que tienen al acceder a una educación que los preparará para que, en el futuro, ellos puedan estar en posición de evitar que se sigan violando los derechos de los niños. Petra Llamas García

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 26 de Abril del 2013. petrallamasgarcia@hotmail.com, Twitter: @petrallamas  


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