Colegio Santa Rosa en Huesca, España

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sábado, 17 de diciembre de 2011

Los valores que le hacen falta a la escuela

Siendo Secretario de Educación Pública de México, Alonso Lujambio Irazábal, se dio a conocer un documento que contiene: “Los Lineamientos generales por los que se establece un marco para la convivencia escolar en escuelas de educación básica del Distrito Federal", en el que se contemplaban sanciones para cuando los estudiantes cometieran graves faltas de mala conducta como: llegar tarde, distribuir drogas, cometer abuso sexual y portar armas

Medidas disciplinarias que van desde exhorto verbal al alumno y la reparación del daño, la suspensión y el traslado a otro plantel, hasta la intervención de la policía.

Se trata de unos lineamientos que se trabajaron en la Administración Federal de Servicios Educativos para el Distrito Federal, en coordinación con la Comisión de Derechos Humanos local, para cuidar de que no se vulneren las garantías de los menores de edad. Algo que parece surrealista es que la normatividad anterior data de 1982, previa al reconocimiento de los derechos de los niños, por lo que apenas en 2011 caen en la cuenta de que pudiera estar obsoleta. Estamos hablando de 29 años en los que tal vez, conductas tan graves como las que se mencionaron anteriormente, hayan podido quedar impunes.


Por otro lado, el Secretario de Educación Pública señaló algo muy importante y es que, con estos lineamientos, se trata de “poner orden” en los espacios escolares para que los maestros recobren autoridad y los menores, su “dignidad”. También lamentó que se haya estado perdiendo la paz y la armonía en las escuelas mexicanas, con profundas y terribles consecuencias sociales.  


La preocupación por los indicadores con los que se mide la educación en México, se ha enfocado en los conocimientos, las competencias, el saber y el saber hacer y se ha dejado de lado algo tan importante como la formación en valores. Pero no valores de libro de texto, sino conductas en las que se reconozca, se valore y respete la dignidad de todos y cada uno de los que conforman la comunidad educativa.


Educar en valores significa que se parte, inevitablemente, de la dignidad, por ser la base sobre la que se construyen los demás valores y los derechos humanos. Se necesita tener mucha claridad en esta idea para que el acto de educar sea mucho más que instrucción o adiestramiento y se convierta en una auténtica formación integral.


Los valores se pueden ejercitar en todas las actividades que se presentan en el centro educativo, no es necesario crear una nueva asignatura, basta con que el maestro sea un ejemplo y que aproveche situaciones concretas para reforzar el respeto, la resolución de conflictos, creatividad, responsabilidad, trabajo colaborativo, la disciplina o el orden.


Trabajar los valores en una escuela implica el convencimiento de que es algo bueno y por tanto debe convertirse en un hábito, en un ejercicio continuo de respeto, laboriosidad y compañerismo. Tratar de que prevalezca un clima moral regido por la justicia y la solidaridad y sobre todo procurar el crecimiento personal junto al intelectual.


Efectivamente, la educación no puede reducirse al hecho de proporcionar contenidos o impartir materias. El objetivo de la educación es formar buenos hombres y mujeres, es trascender el hecho educativo para impactar positivamente en la sociedad.


Es posible que alguno de los patrones sociales y creencias se hayan modificado, pero es un hecho que todas las sociedades tienen un marco legal que regula las conductas de los ciudadanos. La escuela no puede permanecer exenta de reglas y normas de convivencia porque, si bien no es la sociedad en su conjunto, la representa. Formar a un niño es formar a un futuro ciudadano.


Antes, la familia era el espacio donde se promovían los valores y los padres eran los primeros educadores de sus hijos, por lo que, al menos teóricamente, no se debiera delegar esta formación a las instituciones educativas. Sin embargo la escuela ha tenido que adoptar ese rol y al asumir esa responsabilidad, también adquieren el compromiso de cumplirlo de manera impecable. 


Fue un gran avance que las autoridades educativas se hayan hecho eco de los reclamos de padres de familia y de toda la sociedad para que se le devuelva la misión a la escuela, junto con el respeto a todos los que en ella trabajan y conviven. Es loable que hayan reconocido el desprestigio en el que se ha sumido a los maestros de manera sistemática, asignándoles toda la responsabilidad pero negándoles al mismo tiempo toda la autoridad

Es excelente reconocer también que las faltas de respeto campean a sus anchas por aulas y patios escolares, como el bullying, que acaba destruyendo la autoestima y seguridad del niño y que se hable de consecuencias de actos indebidos y sobre todo, que se hable de dignidad. Petra Llamas García. 


Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 16 de diciembre del 2011. Twitter: petrallamasgarcia@hotmail.com  @petrallamas

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