La tradición del día de muertos en México

“…todos habremos de morir en la tierra (…) aunque fuerais de jade, aunque fuerais de oro, también allá iréis al lugar de los descansos”. (Netzahualcóyotl XIV-XV)

Todas las civilizaciones de la antigüedad compartían la idea de que el espíritu pasaba a otro lugar después de la muerte y también tenían similares rituales mortuorios, entre ellos el de equiparlos para facilitar el tránsito, casi siempre oscuro y difícil.

En algunas culturas convertían también a sus difuntos en una especie de dioses protectores que cuidarían de ellos desde el más allá, originando un culto familiar y privado, con ofrendas y ceremonias en su honor

Por más tiempo mi conducta debe agradar más a los de abajo que a los de aquí, pues mi descanso entre ellos ha de durar siempre. Sófocles (V a. C.) en “Antígona

En Egipto momificaban los cuerpos y los enterraban rodeados de todos los implementos necesarios para facilitar el paso al otro mundo. 

En Grecia, el 30 de cada mes, se dedicaba a los muertos de la familia, como un acto privado, dentro del hogar. 

En Roma enterraba a los muertos cerca de la familia, adornaban sus tumbas con flores y comían alrededor de las mismas. También celebraban las “lemuria”, fiestas en honor de los espíritus familiares que habitaban en el hogar, “lares”.

Los celtas celebraban la noche de “Samhain” a finales de octubre, en la que muertos y vivos se entremezclaban debido a que el velo que los separaba se caía esa noche. 

En China, rendían culto a los familiares fallecidos porque creían que estos podían castigar y premiar a los vivos

En Japón, los muertos se volvían pequeños dioses “kamis” y su presencia era constante.

Por su parte, los antiguos mexicanos, en la mayoría de los casos, cremaban los cuerpos y las cenizas las enterraban en su propia casa, junto a los objetos cotidianos, a veces con un perro para que los ayudara en ese tránsito hacia Mictlán, “el lugar de los muertos”.

Mictlán era un lugar frío y oscuro que estaba en el último de nueve niveles bajo tierra y orientados hacia el norte del inframundo
En el inframundo se encontraban, Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, el señor y señora de los muertos. Los muertos pasaban por muchas dificultades y peligros en ese viaje. 

En la iglesia católica, la costumbre de rezar por los muertos existe desde los primeros años del cristianismo. El catecismo habla del Purgatorio como el lugar donde van las almas para ser purificadas de sus pecados, por lo que hay que orar por ellos para que pronto puedan salir de ahí.

La iglesia reconoce que las actividades diarias distraen del rezo por los difuntos, de manera que instituyó días especiales para tal efecto:

·         El 1º de noviembre para celebrar a “Todos los Santos”, que son los que ya están en el cielo. En México le llaman el “Día de los muertos chiquitos”

·         El 2 de noviembre, es el “Día de los fieles difuntos” que son los que aún no están en el cielo.

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios." (San Agustín, IV-V)

Cuando los frailes españoles llegaron a México, respetaron sus ceremonias, pero le dieron un sentido cristiano y ellos las aceptaron e incorporaron a las suyas, naciendo una hermosa tradición, llena de simbolismos, en la que honran a los muertos mediante altares llenos de ofrendas, mientras rezan por ellos. Los altares tienen una gran riqueza y variedad, tanto en contenido como en alegorías.

·         Pueden ser de dos niveles, simbolizando el cielo con sus elementos, agua y fuego y la tierra con los suyos de aire y tierra.

·         También los hay de tres niveles, donde, además de cielo y la tierra está el inframundo con sus elementos, petate y arena.

·         Otros altares se colocan en siete niveles, recordando los siete pecados capitales.

Los niveles también tienen su simbología y hay una gran variedad; pero algo que es común a todos los altares es la imagen del difunto, su comida favorita y los utensilios de su actividad en vida. 

Otros elementos comunes son: los colores, amarillo y morado, como dualidad de vida y muerte y objetos religiosos como estampas de las ánimas del purgatorio, rosario o la cruz y los aromas del copal o el incienso. Además, distribuidas por el altar, hay calaveras de azúcar que recuerdan los Tzompantli, (hileras de calaveras atravesadas por un palo, que hoy se pueden ver en el museo del Templo Mayor en la Ciudad de México). 

Este mundo es el camino/para el otro/que es morada/sin pesar” (Jorge Manrique, XV)

La cultura mexicana en todas sus manifestaciones es fascinante, sin importar la época, el lugar o el acontecimiento. Sin embargo, la fiesta del “Día de Muertos” tiene una magia y un encanto que la hacen sumamente atractiva, tanto para mexicanos como para extranjeros. 

Es hermoso y espiritual este homenaje festivo que el pueblo mexicano le rinde a los muertos, el 1 y 2 de noviembre (aunque en algunas comunidades empiezan desde el 28 de octubre y terminan el 3 de noviembre). 

En esos días, los muertos parecieran tener permiso de visitar a sus seres queridos y compartir con ellos alimentos y recuerdos. 

Es una devoción que se liga inevitablemente a las culturas que le dieron esencia. Es la manifestación de un sincretismo religioso que potencia todavía más su belleza y espiritualidad. Definitivamente hay que vivirla, sentirla y protegerla.

Recuerde el alma dormida/ avive el seso y despierte/ contemplando/ cómo se pasa la vida/ cómo se viene la muerte/ tan callando (…) (Jorge Manrique, “Coplas a la muerte de mi padre” XV)  Petra Llamas García. 
Artículo publicado en La Jornada de Aguascalientes el 28 de octubre del 2011. petrallamasgarcia@hotmail.com Twitter: @petrallamas 


Elementos del altar y su significado

El agua. …Se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido (…)
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La sal. …Sirve para que el cuerpo no se corrompa (…)

Velas y veladoras… para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada (…)

Copal e incienso… para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro (
…)
Las flores…La flor amarilla del cempasuchil (Zempoalxóchitl) deshojada, es el camino del color y olor que trazan las rutas a las ánimas (…)

El petate… Para que las ánimas descansen.

El izcuintle. Lo que no debe faltar en los altares para niños es el perrito izcuintle en juguete (…) es el que ayuda a las almas a cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán.

El pan. El ofrecimiento fraternal es el pan. La iglesia lo presenta como el "Cuerpo de Cristo".

El gollete y las cañas se relacionan con el tzompantli. Los golletes son panes en forma de rueda y se colocan en las ofrendas sostenidos por trozos de caña.

El retrato del recordado sugiere el ánima que nos visitará, pero este debe quedar escondido, de manera que solo pueda verse con un espejo, para dar a entender que al ser querido se le puede ver pero ya no existe.

La imagen de las Ánimas del Purgatorio, para obtener la libertad del alma del difunto (…) Pueden colocarse otras imágenes de santos, para que sirva como medio de interrelación entre muertos y vivos (…)

El mole con pollo, gallina o guajolote, es el platillo favorito que ponen en el altar (…) Se puede incluir el chocolate de agua. La tradición prehispánica dice que los invitados tomaban chocolate preparado con el agua que usaba el difunto para bañarse, de manera que los visitantes se impregnaban de la esencia del difunto.

Las calaveras de azúcar medianas son alusión a la muerte (…)

El licor es para que recuerde los grandes acontecimientos agradables durante su vida y se decida a visitarnos.

Una cruz grande de ceniza, sirve para que al llegar el ánima hasta el altar pueda expiar sus culpas pendientes.

El altar puede ser adornado con papel picado, con telas de seda y satín donde descansan también figuras de barro, incensario o ropa limpia para recibir a las ánimas.

La ofrenda, en sí, es un tipo de escenografía donde participan nuestros muertos que llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos.

fuente: https://www.gob.mx/cdi/articulos/conoces-el-significado-de-los-elementos-de-una-ofrenda-de-dia-de-muertos

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