Colegio Santa Rosa en Huesca, España

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viernes, 8 de julio de 2011

Universidad "patito" o institución de calidad


Las universidades y las demás instituciones de educación superior (…); realizaran sus fines de educar, investigar y difundir la cultura”(…) Fracción VIII del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Es muy interesante y tranquilizador que la Constitución Política señale los tres grandes fines de la Educación Superior,
docencia, investigación y difusión de la cultura, porque se convierte en una guía a la hora de definir el concepto de “Universidad”, sobre todo por la enorme proliferación de Instituciones de Educación Superior en México (IES) y que en su gran mayoría no cumplen con estas tres funciones, en especial la de investigación. Las universidades sin calidad omiten esta actividad porque se han convertido en simples negocios a los que les interesa ponerle las cosas fáciles al cliente (véase estudiante) y más que universidades son academias “patito” que cobran por emitir títulos, aprendan o no sus alumnos.
El "mercado" de la educación universitaria particular es cada vez más amplio y las ofertas superan con mucho a la demanda. Cada año hay una enorme avalancha de anuncios en los que las Instituciones de Educación Superior (IES) se promueven ofreciendo productos de regalo a los que se inscriban y becas maravillosas, pero lo que más sobresale es el ofrecimiento de títulos y cédulas en tiempo record y con muy poco esfuerzo
Ante tal cantidad de ofertas, los jóvenes y sus familias no tienen demasiado claro cuál es la IES que les pueda ofrecer el mejor servicio educativo y que les garantice, además, que egresarán con los conocimientos suficientes para emprender un negocio propio o para encontrar pronto un trabajo relacionado con la carrera que han estudiado.
El concepto de “calidad educativa” nos fue heredado del mundo empresarial y hace referencia al resultado de un producto final que cubre o supera las expectativas del cliente. La educación es un bien social, un servicio que se presta a la sociedad y, como tal, debe ser evaluada a través de una serie de indicadores que reflejen si ese servicio se está llevando a cabo con la calidad que señalan los estándares nacionales e internacionales y, dado que la educación es un sistema que contiene a su vez otros sistemas que interactúan de una manera dinámica, los indicadores deberán abarcarlos.
Basándose en un modelo sistémico, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha establecido una serie de indicadores que derivan de cuatro dimensiones: contexto, recursos, proceso y resultados.
  • Los indicadores de contexto hacen referencia a condiciones demográficas, socioeconómicas y culturales en las que se desarrolla la educación. 
  • Los indicadores de recursos evalúan los materiales y los humanos. 
  • Los indicadores de procesos se encargan de la organización y funcionamiento de los centros, práctica educativa y clima escolar
  • Los indicadores de resultados manifiestan los logros del sistema educativo, como seguimiento de egresados, bolsa de trabajo, cursos de extensión etc.
En México, los organismos acreditadores tienen indicadores que evalúan todas las dimensiones del centro educativo con indicadores similares a los que señala la OCDE, mismos que constantemente se están analizando, ampliando y perfeccionando en aras de una mejor calidad en educación. No hay que perder de vista que describen un deber ser de la Institución y podrían perfectamente convertirse en los objetivos de la misma.
Las Instituciones de Educación Superior de carácter público tienen el imperativo de realizar autoevaluación diagnóstica por medio de los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y de acreditar los programas de estudio a través de organismos autorizados por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), lo que significa que son centros que han acreditado la calidad de la educación que imparten. 
Las instituciones privadas, por su parte, pueden hacer lo mismo a través de estos organismos o acreditar su calidad en la Federación de Instituciones Mexicanas Privadas de Educación Superior (FIMPES)
Sin embargo, es importante diferenciar los requisitos que marca la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que una Institución de Educación Superior obtenga el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE); de los indicadores de evaluación que han establecido los organismos acreditadores. Suele confundirse con facilidad el RVOE con la calidad que debieran tener en su operación posterior y no siempre se someten a esa evaluación que pudiera certificarla.
Desde hace algunos años, se han estado abriendo muchas Universidades, mismas que han cubierto sin ningún problema los requisitos de la SEP, por lo que no existe ningún impedimento para que puedan prestar sus servicios; sin embargo, el problema surge cuando la Institución se queda en ese nivel y no se someten a evaluaciones que evidencien que sus procesos son de calidad; por lo que reciben de manera justa o injusta el apelativo de “patito”.
Obtener el RVOE para abrir una Institución no es el objetivo final de un centro educativo, al contrario, es cuando inicia su actividad de mejora constante y de búsqueda de una calidad que se verá reflejada en el nivel de sus egresados

No es suficiente con publicar, en la mayor cantidad de medios de comunicación, que se cuenta con todo lo necesario para ser una buena Institución, es importante que un tercero lo diga también, hay que tener evidencias, porque ampliar la oferta educativa sin constatar su calidad ya no puede ser aceptado. Tienen que demostrar que saben lo que es calidad y que además la tienen. 

Una Institución de Educación Superior debe cumplir con los fines que marca el Artículo 3º constitucional, debe también entrar en la dinámica de la mejora continua a través de la evaluación externa y sobre todo debe tener egresados con una formación integral, porque entonces sí podrá  evidenciar que es de calidad el servicio que están ofreciendo.

Álvaro Marchesi dice: “Un centro educativo de calidad es aquél que potencia el desarrollo de las capacidades cognitivas, sociales, afectivas, estéticas y morales de los alumnos, contribuye a la participación y a la satisfacción de la comunidad, promueve el desarrollo profesional de los docentes e influye con su oferta educativa en su entorno social”. Petra Llamas García. 


Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 8 de julio del 2011. petrallamasgarcia@hotmail.com Twitter: @PetraLlamas

3 comentarios:

  1. Saludos, maestra, le faltó decir que las universidades "patito" además de carecer de investigación, también venden titulos y posgrados a diputados y politicos analfabetas, sin que estos se aparezcan siquiera por la dizque "universidad" y ese es el verdadero negocio o digame usted, ¿como pueden sobrevivir con tan pocos alumnos "regulares"? siga escribiendo con esa valentia y sentido comun. Saludos

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  2. Sin ir muy lejos en el Perû también hay Universidades Patos y Hasta las patas,hay más de 60 Universidades, que en Perú lo llamamos CHICHA.Se ha desarrollado una suerte De patitos muy similar absolutamente en todo al del Estado De Mexico.Es una pandilla de mercachifles y desfraudadores de la educación.Salvo un 0.001% que no conozco que sea bueno.

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    1. Qué triste panorama el de la educación superior convertida en negocio. Saludos

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