Colegio Santa Rosa en Huesca, España

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domingo, 24 de julio de 2011

¿Por qué no quieren estudiar educación tecnológica?

Acercarse al conocimiento tecnológico debiera ser una tendencia natural en un momento en el que la tecnología es el eje sobre el que gira la llamada “sociedad del conocimiento”; sin embargo, las cifras de la Educación Superior arrojan datos preocupantes sobre la alta deserción en carreras de corte tecnológico, sobre todo en el primer año, que oscila entre un 50% y 70% y por otro lado, la clara tendencia a la baja en la demanda de dichos estudios. 

Su preferencia se inclina hacia las carreras económico-administrativas.
Las razones por las que un joven no quiere estudiar una carrera de ciencias pueden ser diversas y seguramente todas deben estar relacionadas. Se pueden buscar explicaciones en la herencia cultural de Platón, que despreciaba toda disciplina que no estuviera vinculada con el mundo de las ideas

Consideraba como actividad inferior todo lo manual y experimental, ya que si el hombre se dedicaba a lo real, esto lo incapacitaba para observar lo ideal. Además, mantenía que toda actividad física llevaba implícita la modificación de la naturaleza y por tanto era una forma de infringir sus leyes. Platón nos dejó una tradición academicista que despreciaba lo práctico y ensalzaba lo teórico en la educación.


También podríamos buscar una explicación más cercana y tangible en la Educación Básica que, por definición, es la etapa en la que el alumno adquiere las herramientas que lo acercarán al conocimiento de sí mismos y de la realidad en la que viven; por tanto el énfasis debe estar en el dominio de dichas competencias básicas como son: la lectura, la escritura, el razonamiento lógico-matemático, un segundo idioma y el buen uso de las herramientas digitales. 

Si logra dominar estos contenidos, los demás: Geografía, Historia, Civismo o Ciencias Naturales, no representarán mayor dificultad en su aprendizaje. Leer y leer mucho también debiera ser una constante.


A pesar de todos los esfuerzos que se han desplegado en capacitación docente, programas especiales, equipamiento y metodologías para que los niños adquieran el gusto por las ciencias exactas, esto no ha podido lograrse y es raro encontrar alumnos que disfruten con ellas. Tal vez habría que revisar a conciencia la forma en que se está trabajando con esas asignaturas en la escuela.

Los profesores tienen una parte de responsabilidad en esa aversión de los alumnos hacia los saberes tecnológicos. Una de las características más importante del buen maestro es que conoce perfectamente bien la materia que imparte, prepara sus clases y suele contagiarlos con su entusiasmo. 

La simpatía o el rechazo de un alumno hacia alguna asignatura concreta, tiene casi siempre su raíz en el gusto o disgusto que el profesor tiene por ella. Por tanto, el maestro debe ser consciente de la importancia que tiene su trabajo y de la influencia que ejerce en sus alumnos.


Es en la Educación Básica donde se deben establecer los cimientos de una buena preparación, donde se puede trabajar y desarrollar el gusto por las ciencias y donde se va gestando la vocación. En el bachillerato se debe seguir con una dinámica similar de estudio y trabajo con las ciencias exactas, cuidando también que el alumno egrese sin lagunas de aprendizaje, para que pueda elegir sin temor ni prejuicios, una carrera tecnológica, si ésa es su vocación, con la seguridad de que logrará finalizarla sin mayor problema.

Otra parte de la responsabilidad recae en las autoridades y en la Planeación Educativa. La oferta de Educación Superior debiera ir en congruencia con el Plan de Desarrollo y el crecimiento que tendrá la economía, para que puedan preparase los recursos humanos que para tal efecto se requieren; pero no siempre ocurre así y las universidades y las carreras crecen de una manera desordenada y con poca pertinencia, obedeciendo más a intereses económicos particulares, que a una visión de la sociedad que deseamos tener.


Según Tishman, la educación tecnológica es mucho más que un conjunto de saberes sobre tecnociencia, él lo considera como una forma de ser y comportarse y establece que existen siete disposiciones del pensamiento tecnológico que son: 

1. La disposición a ser amplio y aventurero

2. La disposición a tener capacidad de asombro, a la búsqueda de problemas y a la investigación.
3. La disposición a construir explicaciones y comprensiones. 
4. La disposición a hacer planes y a ser estratégico
5. La disposición a ser intelectualmente cuidadoso.
6. La disposición a buscar y evaluar razones. 
7. La disposición a ser metacognitivo.

No podemos soslayar la importancia que tiene la educación tecnológica en el progreso económico de cualquier país y sobra decir que el desarrollo tecnológico está fundamentado en el dominio de las ciencias exactas; es por ello que se vuelve una necesidad desarrollar nuevas propuestas de enseñanza y de aprendizaje de estas disciplinas, dentro y fuera del aula y hacerlo desde edades tempranas. 

Por otro lado, si queremos una educación de calidad, que detone el desarrollo económico, es necesario intervenir y proponer en los foros adecuados, una mejor planeación de la educación en todos los niveles. Petra Llamas Gárcía. 


Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 22 de julio del 2011. petrallamasgarcia@hotmail.com. Twitter: @petrallamas
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