Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

domingo, 18 de noviembre de 2012

Urgen políticas para erradicar el bullying

El problema del acoso escolar suele estar oculto… lo que más nos cuesta en los casos de bullying es combatir la ley del silencio”. Carles Mata
Una persona nos contaba, entre indignada y triste, el drama por el que estaba pasando su sobrino de 14 años.
Golpes, burlas e insultos en el colegio y acoso por internet, es decir, bullying y cyberbullying al mismo tiempo. También nos enumeraba las múltiples acciones que habían adoptado los padres, y que iban desde hablar con maestros y autoridades hasta aconsejar a su hijo que no les hiciera caso, mientras se consolaban pensando que estos acontecimientos pudieran hacerlo más fuerte.

Lo más indignante de todo era que, como los acosadores pertenecían a familias influyenteslas autoridades del colegio, en principio, se negaban a reconocer que se tratara de bullying y en segundo lugar culpaban al niño, que con su actitud “tan especial” lo provocaba. Todos le aconsejaban la mejor manera de ayudar a su sobrino, pero, aunque eran sugerencias llenas de buena voluntad, lo cierto es que nadie tenía idea de algún protocolo a seguir para que esa ayuda fuera sistemática y tuviera éxito.

Es verdad que ya se están tomando acciones en algunos centros escolares, pero no parecen dar resultado ya que a diario conocemos casos cercanos en los que niños y niñas sufren el acoso escolar y otros más en los que al sentirse solos y desprotegidos, toman medidas tan desesperadas como el suicidio.

Creo que hay que partir de que en todas las instituciones escolares se da este fenómeno y negarlo no lo elimina, además de que en todos los casos de bullying siempre están involucrados los mismos actores, que forman parte del fenómeno y que son también parte de la solución:

1. Los maestros, que se dan perfecta cuenta del acoso hacia algún alumno o por lo menos detectan su vulnerabilidad, llegando incluso a colaborar con el desprecio hacia él, avalándolo, afortunadamente son los menos. Los otros, los que sí intentan evitarlo y controlarlo, no cuentan con un programa específico ni con el apoyo del resto de los involucrados, así que poco pueden hacer.

2. Los acosadores, que son niños que conciben la violencia como la única vía para destacar y desarrollan su crueldad con los más indefensos, que en este caso suelen ser los solitarios, tímidos o cuyo físico es caldo de cultivo para burlas. Suelen culpar a sus víctima porque declaran que su forma de ser y actuar es la que provoca tal rechazo.

3. Los padres de los acosadores, que protegen a sus hijos y se niegan a creer que sean capaces de tales actos de crueldad, culpando también a la víctima o actuando de manera amenazante, muy similar a la conducta de sus hijos.

4. Las víctimas, que suelen carecer de habilidades sociales, tienen pocos o ningún amigo, son tímidos y con baja autoestima y en algunas ocasiones su físico no los ayuda.

5. Los padres del niño víctima, que a veces se molestan con su hijo porque no sabe defenderse y le recomiendan que respondan a las agresiones o que los ignoren hasta que los agresores se cansen; cargando además con una gran culpa.

6. Los compañeros, que son testigos mudos del abuso y que, por cobardía y miedo a ser incluidos en el círculo del acosado, ni lo defienden ni denuncian a los violentos.

7. Las autoridades escolares, que alejadas de los acontecimientos, casi siempre carecen de la información para atajar el problema y si se enteran, prefieren ponerse de parte del buen nombre de la escuela y minimizan los hechos.

8. Las autoridades de gobierno, viven más pendientes de las estadísticas que del verdadero problema y como pocas veces se denuncian o se identifica como bullying, no lo consideran prioritario.

9. Los medios, que transmiten mensajes cargados de violencia, odio y venganza como la única forma de resolver los conflictos.

10. La sociedad, que denuncia, se alarma y condena las agresiones, pero que tampoco pone nada de su parte para solucionarlo.

A estas alturas, hasta los que no son especialistas ya conocen cuáles son las constantes en el acoso escolar, además de que existen múltiples estudios y programas desarrollados por expertos para trabajar con cada una de las partes involucradas. Sin embargo, parece que todo se está quedando en estudios, investigaciones, análisis o charlas, porque ni la acción ni los resultados se ven por ninguna parte.

Urge dotar a las escuelas de un proyecto de intervención encaminado a erradicar el bullying, junto a instrumentos de seguimiento y control para evaluar resultados. Una proyecto de intervención concreto con el que actuar en el momento en que se presente y que abarque los dos grandes ámbitos donde se genera y se desarrolla, el familiar y el escolar respectivamente.

En el ámbito escolar se debe cuidar el clima de respeto, así como desarrollar en los alumnos competencias que favorezcan las buenas relaciones y la convivencia armónica y en el ámbito familiar el apoyo con programas y terapias, a víctima y victimario, sin olvidar a sus padres, todo ello sin culpas ni reproches.

El bullying es un problema complejo que no tiene soluciones aisladas. Las denuncias sirven, pero hay que ir a la raíz del problema y ésta siempre la vamos a encontrar en el mismo lugar donde está la solución. Petra Llamas García

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 16 de noviembre del 2012. petrallamasgarcia@hotmail.com, Twitter: @petrallamas

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