Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

lunes, 19 de marzo de 2012

Construir universidades para no edificar cárceles

"Abrid escuelas para cerrar prisiones" Víctor Hugo
Quise utilizar esta frase como título porque me parece excelente y muy significativa, dado los tiempos violentos que nos está tocando vivir. 
Es lógico que si se invierte en universidades o en educación, seguramente no será necesario construir más cárceles. “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres”, decía el filósofo y matemático griego, Pitágoras (s. VI a. C.)

Los diarios locales, en la misma fecha, aparecía una noticia sobre la deserción del 40% en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que aún siendo elevada, es inferior a la media nacional, que es del 50% aproximadamente. Con todo el costo social y económico que supone para y su respectivo impacto negativo en el desarrollo económico del Estado y del país.

Las razones por las que los jóvenes abandonan sus estudios suelen ser diversas y han sido analizadas y estudiadas para tratar de neutralizarlas y que el alumno acabe su carrera, sin que los resultados puedan convencernos todavía. Entre las más importantes están las socioeconómicas, ya que aunque se les otorguen becas tienen que trabajar para ayudar a su familia y no pueden seguir estudiando. 

En otras ocasiones desertan por una mala orientación vocacional que derivó en la elección de carrera equivocada y muchas veces se dan cuenta cuando llevan algunos semestres cursados; existen también razones académicas, son alumnos con un bajo aprovechamiento académico, malos hábitos de estudio y que carecen de los conocimientos básicos para ingresar a la educación superior.


En las IES públicas (Institución de Educación Superior) el profesor de tiempo completo tiene un papel muy importante en el fenómeno de la deserción. Debe realizar cuatro grandes actividades para obtener el perfil PROMEP (Programa de Mejoramiento del Profesorado) y acceder con ello al financiamiento para estudios de posgrado o para investigación en cualquiera de las líneas que trabaje con los cuerpos académicos de su Institución. Estas cuatro funciones son: docencia, investigación, gestión y tutoría.

Y es precisamente la función de tutoría, como acompañamiento académico del alumno, la que adquiere una relevancia especial, ya que detectará a tiempo la vulnerabilidad de su tutorando para trabajar con él y evitar la deserción. Según el pedagogo, Gerardo Castillo: “El buen profesor no se conforma con orientar al estudiante, sino que pretende orientar a la persona que estudia. El tutor de hoy es un entrenador y motivador, que ayuda a cada alumno a comprometerse y concretar metas”.

Los profesores universitarios tienen en su función de tutoría una gran responsabilidad para con sus alumnos. Los jóvenes que desertan, en el mejor de los casos, tendrán un empleo mal pagado por su baja cualificación o pasarán a formar parte de las estadísticas del desempleo y en el peor de los casos, se volverán candidatos al consumo de drogas, actividades delictivas en pandillas o serán reclutados por el crimen organizado, esperanzados en la riqueza fácil o los falsos sueños de poder, porque la violencia que se está viviendo en México lo está propiciando.

Apoyar a los jóvenes para evitar que dejen los estudios y puedan “concretar metas” se debe convertir en una prioridad de gobierno puesto que en ello va también la seguridad y sobre todo el futuro de nuestro país. Las estadísticas de la lucha contra el crimen organizado hablan de 60 000 muertos y tristemente la mayoría de ellos era gente joven que México ha perdido. 

“Juventud divino tesoro ¡te fuiste para no volver!”. Cuando Rubén Darío escribía estos versos en su “Canción de otoño en primavera” lo hacía desde la mirada del maduro que recuerda esa etapa con nostalgia. Pero aplicado a las circunstancias que les ha tocado vivir a nuestros jóvenes, suena a triste y desesperanzado lamento.


Los jóvenes deben estar estudiando, preparándose y luchando por una vida mejor, propiciando su propio crecimiento como personas y profesionistas y al mismo tiempo colaborando con el desarrollo económico de su estado y su país y no desperdiciando su juventud en drogas, delincuencia o en guerras estériles, como carne de cañón, movidos por un falso espejismo de prosperidad que jamás llegarán a disfrutar.

La deserción estudiantil supone un costo económico elevado para nuestro país pero es mucho más elevado el costo social porque a quien más lastima es al joven y a su familia ya que en esa huida también deja su seguridad, confianza y autoestima, lo que lo llevará a no intentarlo de nuevo y con ello aumentará la brecha de desigualdad e inequidad en México.

Por cada espacio educativo que se abre, se abre también la esperanza de muchos niños y jóvenes que se alejan de las calles. Por cada espacio educativo que se abre, se abre el espacio a los profesores tutores que conocerán y acompañarán académicamente a sus alumnos para que logren alcanzar sus sueños. Por cada espacio educativo que se abre, también se cierra un espacio en las cárceles del país. Por eso me agradó tanto la frase de “primero universidades y luego cárceles”. Petra Llamas García

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el  16 de marzo del 2012. petrallamasgarcia@hotmail.com. @petrallamas

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