Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

viernes, 7 de octubre de 2011

El bullying, un fenómeno vergonzoso para la sociedad

Me haces algo, contesto, me respondes. /Perpetuamos el ciclo interminable. /Y si alguien se atreve a interrumpirlo/ será marcado a fuego y hierro/ con el terrible: cobarde” (José Emilio Pacheco, “Las Jaulas”)
Bullying es un vocablo de origen holandés que viene significando acoso. La primera persona que utilizó este término en el sentido de acoso escolar fue Dan Olweus, quien inició un estudio a largo plazo con la finalidad de proponer un programa antiacoso en las escuelas de Noruega

Olweus definió el bullying como “Conducta de persecución física o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como
víctima de repetidos ataques. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: disminución de su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que hace difícil su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes”.

El bullying ha existido siempre. Anteriormente se pensaba que el acoso escolar no era otra cosa que desavenencias entre alumnos, que sólo ellos debían resolver. Era algo que se toleraba porque formaba parte de las experiencias que los niños debían enfrentar y soportar, ya que con ellas aprendía a defenderse o atacar de ser necesario. Era una especie de preparación para la vida. Todo ello ante el silencio de las víctimas, la complicidad de los compañeros, la impunidad del agresor y la indiferencia de los profesores y autoridades educativas.

En el bullying siempre participan tres personajes: el agresor, la víctima y los observadores. 

1. El agresor tiene un perfil caracterizado por su violencia y la falta de empatía ante sus víctimas. En la mayoría de los casos su ambiente familiar es conflictivo y violento también y sólo repite el esquema en el que se ha desarrollado. El contexto familiar es determinante para este tipo de conducta. No obstante, la escuela también tiene su parte de responsabilidad y si no proporciona un ambiente de seguridad, con límites y consecuencias claras, estará colaborando con la impunidad en situaciones de bullying. Aquellas escuelas que cuidan y favorecen la resolución de conflictos por medio de la comunicación y el respeto, estarán previniendo y neutralizando conductas agresivas y de acoso.

2. La víctima, también forma su carácter en el contexto familiar, con padres muy estrictos o sobreprotectores, que provocan inseguridad, baja autoestima y un pobre desarrollo social. Son tímidos, inseguros que no saben cómo comunicar sus necesidades. Son niños emocionalmente frágiles, incapaces de defenderse y que manejan una gran ansiedad y estrés. Los padres deben dedicarles tiempo, apoyo y seguridad y la escuela debe proporcionar las condiciones para que se sientan escuchados y atendidos cuando soliciten ayuda.

3. Finalmente están los observadores, esos testigos silenciosos que no se atreven a denunciar los hechos por temor a formar parte de las víctimas o por no ser considerados delatores, convirtiéndose de una manera pasiva en complices del bullying. Es conveniente hacerles ver la importancia de la denuncia y el apoyo al agredido para que no continúe el abuso.

El acoso escolar se puede manifestar de diferentes formas, ya sea con agresiones verbales, psicológicas, físicas, aislamiento social o indiferencia. En los últimos años el acoso también se realiza a través de las nuevas tecnologías, mediante el envío de correos, mensajes anónimos o con videos en los que exhibe la humillación a la que han sido sometidos.

Los medios de comunicación han tenido una gran responsabilidad en el tratamiento del bullying como una forma de diversión. Existe una cantidad de películas de adolescentes americanos en las que el acoso tenía un enfoque humorístico. La víctima siempre era alguien cuyo físico o poca popularidad hacían justificable que el guapo y fuerte de turno, con su pandilla de seguidores, le hicieran la vida imposible. 

También en TV tenemos diferentes modalidades de bullying donde la diversión siempre pasa por ridiculizar a las personas. Un ejemplo de esto son las parodias, bastante malas, sobre “las escuelitas” en la que todos se burlan de alguien, mientras se escuchan las carcajadas grabadas con las que nos avisan que hay que reírse con ellos. Los comerciales también abonan al asunto. No hace mucho Steren anunciaba sus productos utilizando el bullying, como tema central, y al final como tratando de justificarse, escribían la frase “Di no al bullying”.

Son muchos años de programas cargados de conductas violentas o con evidentes faltas de respeto a la dignidad de las personas, sin que nadie haga nada al respecto puesto que tienen mucha popularidad y eso se traduce en dinero. Son demasiados años de ver el acoso escolar en los medios de comunicación, en los que se refuerza la percepción de que es algo normal, lógico y hasta gracioso. No puede sorprendernos que el bullying haya crecido de esta manera.

Recientemente se está legislando para castigar las conductas de bullying, sin embargo creo que el tratamiento debería ser preventivo. Este fenómeno puede prevenirse y corregirse en el ámbito familiar porque es allí donde se origina. Se necesita también la colaboración de los profesores, los medios de comunicación y toda la sociedad en su conjunto, para que los niños encuentren en la escuela el ambiente seguro que les permita cumplir con el estudio y relacionarse con tolerancia y respeto. 

“El heroísmo auténtico sería/ entender las razones diferentes, /respetar la otredad insalvable, /vivir hasta cierto punto en concordia, /sin opresión ni miedo ni injusticia” (José Emilio Pacheco, “Las Jaulas”) Petra Llamas García
Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 16 de noviembre del 2012. petrallamasgarcia@hotmail.com. @PetraLlamas

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