Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

viernes, 1 de julio de 2011

La importancia de la memoria en la educación

"Existo, bien lo sé....soy memoria de hombre"(Luis Cernuda)
No podemos negar que es muy cómodo llamar a una persona por teléfono oprimiendo únicamente una tecla, sin tener que preocuparse por recordar los dígitos de un número telefónico. Igual de cómodo es escribir una palabra clave en el buscador de nuestra computadora y que aparezcan cientos de miles de páginas donde localizar la información que buscamos. 

No cabe duda de que la tecnología nos hace las cosas mucho más fáciles en algunos aspectos. Sin embargo

corremos el riesgo de atrofiar ciertas habilidades si no las utilizamos y tal vez después sean difíciles de recuperar. Una de ellas es la memoria, compañera inseparable de la inteligencia y mal conceptualizada que al considerarla parte de la educación tradicional, se ha decidido prescindir de ella.

En la antigüedad esta capacidad intelectual era muy valorada, puesto que la historia pasaba de padres a hijos a través de la tradición oral y aprendérsela de memoria era básico para conservar las costumbres y la cultura de un pueblo. Posteriormente, con la aparición de la imprenta, el libro se posicionó como el vehículo indicado para mantener dichas tradiciones con mayor fidelidad. 

Sabemos que la memoria humana siempre será limitada, así que los libros se convierten en una extensión de la misma, pero no la suplen. Se podrá consultar algo que ya se sabe y se ha olvidado, pero no lo que se ignora. Como diría Borges: “El libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.


En pleno siglo XXI, con toda la tecnología a nuestro servicio, la memoria ha pasado a ser impopular y retrógrada. Algunos especialistas en educación consideran que memorizar es antipedagógico, contrario a aprender y se asocia a repetir algo sin haberlo entendido. Estamos ante un concepto de memoria un tanto confuso, mezcla de trauma del pasado con poca voluntad para el esfuerzo y sobre todo alejado de la realidad de lo que conciben los expertos como memoria.

Es lógico que en el posmodernismo, se deseche todo lo que suponga un esfuerzo ya que la filosofía del mínimo esfuerzo también ha hecho mella en nuestras escuelas. El proceso de memorizar involucra un trabajo intelectual intenso y el profesor no está dispuesto a exigir lo mismo que él sufrió en su formación y los padres tampoco. 

Por tanto el camino más cómodo es trabajar los aprendizajes sin interiorizarlos posteriormente a través de la memoria, evitando con ello que adquieran una base de contenidos sobre la que posteriormente construirán otros. David Ausubel, ideólogo de muchos sistemas educativos lo deja muy claro al afirmar: “De todos los factores que influyen en el aprendizaje, el más importante consiste en lo que el alumno ya sabe”


Si la inteligencia no tiene conocimientos en su haber, no podrá utilizarlos para combinarlos y relacionarlos en la creación de otros nuevos. Si se ha aprendido de una manera confusa, desordenada, a medias y con muchos distractores, ese contenido no sólo no se asimilará sino que resultará absurdo aprendérselo de memoria y además estorbará para la adquisición de más aprendizajes. La cuestión estriba en cómo está estructurado, ordenado y relacionado el conocimiento que debemos memorizar. Memorismo no es memoria.

Si consideramos que la memoria es la adquisición y mantenimiento de conocimientos y la vemos como un conjunto de funciones que desarrollan tareas como percibir, contrastar, experimentar, reconocer, repasar y comprender, será mucho más fácil volver a incluirla en las escuelas y con ella el aprendizaje a corto, mediano y largo plazo será de más calidad y duradero. Es importante distinguir la correcta manera de organizar la información con el correcto uso de la memoria.

Para aprender bien, hay que trabajar con el conocimiento, entenderlo, aplicarlo y estudiarlo, para que pueda ser utilizado cuando se precise. Mientras más se utiliza y se ejercita la memoria, mayor agilidad mental se tendrá para procesar la información y aprovecharla correctamente.

Es tiempo de rescatar del olvido y revalorizar la memoria por el bien de la educación. Las cosas que sabemos son precisamente las que hemos guardado en nuestra memoria. Ya no puede ser considerada como un almacén al que va a parar toda la información para ser olvidada inmediatamente, sino como una parte fundamental de la inteligencia. 

Memorizar y recordar tiene mucho que ver con la manera en la que se ha organizado la información y si ésta ha sido significativa y se relacionó con otros conocimientos, el aprendizaje se interioriza y puede ser recuperado posteriormente.


Que nuestros alumnos se eduquen sin utilizar la memoria es condenarlos a un eterno presente, sin capacidad ni contenido para reflexionar sobre un pasado y menos aún proyectar un futuro. Es mantenerlos en la etapa concreta del desarrollo, como si sólo existiera lo que tienen delante de sus ojos o lo que pueden tocar y experimentar con sus manos; realizando un aprender y olvidar constante, esperanzados en que la tecnología les resolverá los problemas que no puede su propia inteligencia

Napoleón decía: “Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición”. Petra Llamas García


Publicado en La Jornada de Aguascalientes 1 de julio del 2011petrallamasgarcia@hotmail.com. Twitter: @PetraLlamas

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en que la memoria es necesaria en la escuela, los maestros estamos hartos de que se nos diga que fomentamos el memorismo por hacer que nuestros alumnos estudien. La felicito por este articulo y seguire leyendo lo que escribe. Saludos

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