Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

sábado, 18 de junio de 2011

La lectura es factor de éxito en los estudios

Siempre me han llamado la atención los alumnos brillantes que sobresalen en un salón de clases, los “nerds”, como los denominan despectivamente otros compañeros. 

Esos alumnos a los que, juzgándolos superficialmente bajo la lupa de la envidia, se les auguran rotundos fracasos en el mundo laboral, ya que suponen que no desarrollaron más habilidad que la de estudiar, sin considerar, que son muchas las habilidades y valores que están involucrados en esa actividad. 


Casualmente,

todo el mundo conoce a algún compañero de clases que estudiaba mucho y que ahora es un empleado mediocre. Y para que el ejemplo sea más contundente, se les compara con el éxito que sí han obtenido los que no eran tan estudiosos.

Estamos ante un tópico muy extendido, un gran error de percepción y un injusto trato de los que se esfuerzan y estudian. 


La verdad es que los chicos aplicados serán, con toda seguridad, adultos exitosos, tanto a nivel laboral como personal e invariablemente se harán merecedores de respeto y admiración en cualquier Institución educativa.

Independientemente de las consideraciones que debe tenérseles por su dedicación y esfuerzo, siempre me interesó conocer las razones por las que sobresalían, no sólo en calificaciones, sino también en los valores de responsabilidad, orden y constancia que acompañaban su sobresalientes desempeño y sentí la necesidad de hablar con sus padres para investigar aquello que tenían en común, tanto en su entorno físico, socioeconómico y familiar como en las competencias que más ejercitaron a lo largo de sus estudios.

Los resultados fueron previsibles, porque de alguna manera confirmaban la existencia de determinados factores que propician el éxito de los estudiantes, entre ellos destacan los siguientes: En su entorno familiar se le daban una gran importancia a la educación y apoyaban a los maestros y al centro escolar. Casi siempre, los padres dedicaban una buena parte de su tiempo a ayudarlos con sus tareas, por lo menos en primaria, y los observaban a una prudente distancia en secundaria, sin soltarlos del todo. 


Unos pocos tenían la fortuna de contar con espacios propicios para el estudio y sus familias tenían un alto nivel intelectual. 


En cuanto a la habilidad que mejor dominaban y que era el denominador común de todos, sin excepción, era la lectura eficaz (velocidad y comprensión). Sabían leer y decodificaban con fluidez, comprendiendo y siendo capaces de procesar perfectamente lo que leían.

Aquellos que se han dado a la tarea de revisar cómo son los reactivos del examen de PISA (Programme for International Student Assesment) que se aplica cada trienio, desde el 2000, a alumnos de 15 años de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), podrán observar que casi todos tienen largos textos sobre los que están basadas las preguntas. 


De manera que si no dominan la competencia lectora, no importará lo mucho que hayan estudiado y repasado con sus profesores, porque no les será fácil salir airosos de la prueba. 


La OCDE Sintetiza con estas palabras la importancia de la lectura: “La capacidad lectora consiste en la comprensión, el empleo y la reflexión a partir de textos escritos y virtuales, con el fin de alcanzar las metas propias, desarrollar el conocimiento y el potencial personal y participar en la sociedad


Aquí se pueden consultar los “Estándares Nacionales de Habilidades Lectoras” http://bit.ly/aIBE6K , donde se explica el objetivo, la importancia de la lectura y las actividades que requiere. Muestra también un cuadro con las palabras por minuto que debe alcanzar cada estudiante, de acuerdo a su grado escolar, con valores máximos y mínimos. Y finalmente propone una serie de sugerencias metodológicas para los padres de familia a los que involucra en esta hermosa tarea, colocándolos como copartícipes y responsables de fomentar y lograr que sus hijos adquieran tan valiosa habilidad.

La lectura es una actividad que desarrolla la inteligencia, las emociones y la imaginación. Si los niños no saben leer con fluidez, entendiendo lo que leen; por mucho que se cambien programas, modifiquen metodologías o se equipen las aulas con lo último en tecnología, los resultados seguirán siendo bajos. 

Si los maestros tampoco leen y no contagian con su entusiasmo por la lectura a sus alumnos, seguirán padeciendo la frustración que supone un esfuerzo estéril. 


Alfonso X, El Sabio, escribió en Las siete partidas, (siglo XIII): “Bien y lealmente deben los maestros mostrar sus saberes a los escolares leyéndoles libros”. Petra Llamas García. 

Publicado en La Jornada Aguascalientes el viernes, 27 de Mayo de 2011. petrallamasgarcia@hotmail.com.  Twitter: @petrallamas 

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